Se acercan meses complicados, en los que las agendas de la consulta a psicología se ven saturadas. Un cúmulo de trastornos mentales se vislumbran de Noviembre a Febrero, gracias a un conjunto de reacciones neuronales, genéticas y sociales, los cuales interactúan entre sí, desestabilizando la psique del ser humano.
En éste corto artículo me centraré en una etapa del desarrollo humano, la cual es calificada como problemática, conflictiva, caótica, rebelde, etc. Pues sí, me refiero a la adolescencia, la cual yo califico como una etapa hermosa, de crecimiento, descubrimiento e interacción social.
Ahora bien, en ésta ocasión les hablaré de un tema que es más frecuente de lo que nos gustaría, me refiero al suicidio en adolescentes.
Pues si papás, de Noviembre a Febrero, se observan más casos de depresión y ansiedad en adolescentes, los cuales, al ser ignorados los orilla a tener conductas autolesivas o tomar decisiones que pueden ser irreparables, como el SUICIDIO.
¿cómo puedo identificar que mi hijo/hija está teniendo algún problema de éste tipo? Debemos saber, en primer lugar, que los adolescentes a las últimas persona que se aceran a pedir ayuda serán a sus propios padres, primero les contarán sobre lo que les aqueja a sus amig@s, maestr@s, al tío, tía, prim@, antes que a ustedes.
Sin embargo, podemos empezar a sospechar de un problema en mi adolescente al ver combinados algunos de los siguiente indicadores, que pueden ser las señales de alerta de que algo no anda bien, por ejemplo:
- Mi hij@ se corta los brazos, piernas o abdomen (cutting), lo cual intenta cubrir con suéter o camisa de manga larga, a pesar de que estamos a casi 40°C (conducta inusual).
- También noto que mi hij@ se aísla mucho, ya no quiere convivir con la familia, pasa mucho tiempo encerrado en su recámara, ya no conversa como antes con nosotros.
- En varias ocasiones a mencionado la frase “me quiero morir” cuando se le regaña o se le castiga (lo que muchos papás y mamás califican como chantaje); tampoco se debe ignorar aquellos comentarios que escuchamos de ell@s diciendo que se sienten fe@s, gord@s (baja autoestima), o que son infelices por alguna razón.
- Otra conducta muy común es que comienzan a consumir sustancias adictivas, acercándose primero a las legales, como el alcohol o el tabaco.
- Se muestran agresivos, irritables, impulsivos, nada les parece.
- Dejan de realizar actividades que antes les gustaban, como por ejemplo: un deporte o una actividad recreativa.
- Lloran más de lo común, expresan sentirse tristes o deprimidos.
- Mencionan tener crisis de ansiedad ante algún evento inusual o ante alguna situación que ellos califican como estresante.
- Expresa constantemente ideas fatalistas y negativas ante situaciones de la vida cotidiana.
Ante dichas reacciones, debemos apoyar al adolescente ofertandoles servicios especializados a su problema, haciéndoles ver que esos síntomas son tratables y que con el apoyo indicado su conflicto será solucionado. Dejar de lado ideas como que “el psicólogo o el psiquiátra es para locos” será un buen inicio para crear mayor apertura al tratamiento.

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