Los niños a diferencia de los adultos, suelen mostrar cambios en su conducta cuando se enfrentan a eventos o situaciones que les provoca inestabilidad emocional o mental. Para los adultos es fácil expresar que nos sentimos tristes, enojados, preocupados o que algo nos da miedo, sin embargo, los niñ@s representan esos cambios en la forma de comportarse.
Suele pasar constantemente, que a la consulta llegan la mamá y el papá estresados porque su hijo comenzó a tener conductas de rebeldía o porque ha dejando de seguir límites o reglas, muchas veces con el reporte de la escuela debido a que se ha mostrado agresivo con algún compañero o porque no obedece indicaciones. También es frecuente que de repente los niños empiecen a hacerse pipí en la cama durante la noche (enuresis), o popo en sus calzoncitos (encopresis) sin aparente razón.
Cuando comenzamos a indagar en el contexto del niñ@, me refiero a su contexto familiar, escolar o social, podemos identificar el origen de esos cambios. Pasa que cuando algo se desestabiliza en su entorno, el niño también desestabiliza su psique y más cuando hablamos de eventos como: violencia intrafamiliar, bullying, divorcio, problemas de salud, consumo de sustancias de papá o mamá, entre otras causas.
Por lo tanto, es importante buscar atención inmediata, ya que si dejamos que estos cambios perduren, como consecuencia se pueden desarrollar trastornos mentales que conlleven a una atención psicológica y psiquiátrica de mayor duración.
Ahora bien, ¿qué especialista debemos buscar ante éste tipo de problemáticas?
- Un Psicoterapeuta con especialidad o maestría terapia infantil, el cual trabajará con técnicas terapéuticas enfocadas a modificar, pensamientos, emociones y conductas en el niños, dándole a los padres estrategias de seguimiento en casa.
- Y un Paidopsiquiatra, el cual es un psiquiatra con subespecialidad en el manejo de niños; éste podrá encontrar las dosis apropiadas de medicación (en caso de ser necesario) ante algún trastorno como depresión o ansiedad, por sólo mencionar algunos.
Así que papás y mamás, nunca ignoremos los cambios en la conducta de nuestros hijos, cualquier cambio es un grito desesperado que nuestr@ pequeño está dando para llamar nuestra atención y así decirnos que algo no anda bien.

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